
Hoy reflexionaba, miraba para atrás y observaba el alrededor…
Me surgían varias preguntas:
¿Cuántas personas se reúnen con el motivo de la comida y la bebida?
Si no hubiese comida (aclaro, comida procesada, ya que no es lo mismo que la comida real y sin aditivos, ya que influye en el comportamiento…De ésto hablaré en otro post…) ni alcohol de por medio, a cuántas reuniones sociales seguirías yendo?
¿Te quedarías el mismo tiempo?
Vamos a partir de la base, de que somos mamíferos, seres sociales, además el ser vivo, que más tarda en madurar e independizarse debido a nuestro proceso, de desarrollo tardío, en comparación con el resto de mamíferos.
Yo, antes, era lo que se llama una persona super social e integrada en los protocolos sociales. Iba de evento en evento y de reunión en reunión, como en el juego de la oca. Mi «yo pasada» era extrovertida y la reina de la fiesta. Allí donde había un «sarao» estaba yo. No hacía que tocasen mucho las palmas para yo estar lista en 10 minutos y dispuesta a que saliese el sol por donde tuviese que salir.
Mi padre siempre tenía una frase que me repetía cada vez que me dirigía ala puerta «Tranquila, que la casa no se te va a caer nunca encima, porque no te iba a dar tiempo».
Bromas, a parte, esa era yo hace unos 10 años.
Después de varios episodios de crisis y quiebres en mi vida…Mi cuerpo me dijo «Hasta aquí con este ritmo». Y a partir de ahí ha sido una concatenación de actos de fe hacía mí y mi cuerpo nivel dios.
Durante estos 10 años he roto y transformado muchísimas estructuras sociales que validé como forma de vivir y relacionarme.
Ahora, cada vez que accedo a alguna reunión social, lo hago porque me apetece compartir tiempo, espacio y energía con esas personas en plena presencia. Hasta que mi batería empieza a sonar en mod «Slow Battery» y me voy antes de agotarme. Ni bebo alcohol ni suelo comer fuera. Quien me conoce lo sabe y no se extraña. En otro momento también contaré lo que percibe quien no me conoce y me ve con una botella de agua y bailando como si no hubiese un mañana…Las proyecciones…
Observo a tantísima gente aguantando reuniones donde hace rato que querían hacer bomba de humo a lo ninja o ni haber aparecido….Pero llega alguien y le ofrece la copia, el chupito o el dulce. Y de esta forma acceden a aquedarse y es una forma de «drogarse» para evitar sentir la incomodidad o la confrontación de querer irse y actuar en base a su estado.
¿Por qué cuando nuestro límite social se agota, sea el que sea, socialmente no se nos enseña a respetar ese llamado interno?
Pero sí, es socialmente aceptado el evadir lo que sentimos, traguito o bocado de lo que sea pa` el mal rato y aquí no ha pasado nada.
¿Qué pasa cuando se acaba el efecto del alcohol, el atracón de una comida que ni te apetecía o esas vacaciones super organizadas que son de todo menos placenteras?
Pues que acabamos hechos unas piltrafillas, maldiciendo al cuerpo después del meneo que le metimos y buscando alguna pastillita que nos haga no sentir el malestar, el vacío y sobre todo, la traición a nosotros mismos por haberlo hecho.
¿Te ha pasado ésto?
Yo no sé tú, pero necesito mucho tiempo conmigo misma, para después poder compartirme con los demás. Que me encanta, pero todo en su justa medida. Lo hago con las personas que yo elijo y siento que son lugar seguro.
No digo que lo que yo hago sea lo mejor, Ésto me lo han dado estos 10 años de super aprendizaje y de vivir y relacionarme de una forma diferente, primero conmigo misma.
A ésto me ha ayudado y sigue haciéndolo la herramienta de Diseño Humano que nos recuerda que en quien podemos confiar para tomar cualquier decisión en la vida, es en el cuerpo.
Para mí la clave es crear y construir una vida de la que no quieras escapar muy a menudo. Que elijas lo que elijas vivir, lo vivas habitando tu cuerpo, en pura presencia. Que puedas sentir todo el espectro de colores de la vida desde tu lugar único y diferente. A un ritmo y tempos que tú, tu cuerpo y tu sistema nervioso podáis gestionar de una forma amable, compasiva y consciente.
Si quieres compartirme cómo lo vives, te leo encantada. Así nos nutrimos tod@s con las distintas experiencias y perspectivas.
¿Te apetecería compartirme cómo lo vives tú?
Aquí te comparto un momento que viví en plena presencia con otros seres, sin comer ni beber alcohol ,que me llenaron el alma y el corazón.
Gracias por leerme.
Con amor,
Reichel.
Abrazos de colores


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